EL PRECIO DE LA RED (The Social Reckoning, 2026)
Hace ya bastantes años que borré mi cuenta de Facebook, no sé si de forma consciente o inconsciente mi percepción de lo que ocurría en esa red social era cada vez más negativa, hasta que vi una foto de Zuckerberg con su jersey de pelotillas y sus bambas baratas, con ese outfit tan progre y cercano a la gente de la calle, pero ostentando un reloj que costaba más de 2 millones de euros. Esa fue la gota que colmó el vaso.
Lo que no sabía es que me quedaba tan corto. Viendo el film-denuncia de Aaron Sorkin uno se da cuenta de que Facebook (ahora Meta) no es más que una gran plataforma para amasar dinero a costa de cualquier cosa, y específicamente aprovechando la mala baba, la ira, la bilis y la tontería del ser humano, que vende mucho.
Yendo a la película, que es lo que nos ha traído aquí, Sorkin dibuja con trazo firme la amarga realidad de lo que son las empresas líderes de tecnología, enormes corporaciones plegadas a unos pocos indivíduos caprichosos y dictatoriales como Zuckerberg, interpretado por un descomunal Jeremy Strong (Succession, La noche más oscura). Sorkin ya había participado como guionista en lo que puede considerarse la "Primera parte" de esta historia, La red social (The Social network, 2010) dirigida por David Fincher, y en esta ocasión remata lo que ya se dejaba entrever en aquella película: que las redes sociales no son más que, o más bien que es muy fácil que se conviertan en, máquinas de devorar personas sin importar las catastróficas consecuencias.
Un polifacético Jeremy Allen White (The bear, El clan de hierro, Deliver me from nowhere) da vida a un periodista de los de antes, de los que se involucraban e investigaban a fondo currándose las fuentes y haciendo lo que fuera por sacar a la luz los trapos sucios, que logra contactar con una desilusionada trabajadora de Facebook, interpretada por la maravillosa Mikey Madison, que ya nos dejó con la boca abierta en Anora (Sean Baker, 2024). Juntos trabajarán a contrareloj para sacar a la luz lo que acabó llamándose "los papeles de Facebook", y denunciaron las prácticas inmorales y fraudulentas de la compañía aprovechando y promoviendo el odio y la desinformación para crecer y aumentar sus beneficios, hasta llegar al infame asalto al Capitolio de la capital estadounidense, promovido por ya sabemos quién.
El trío principal de protagonistas está acompañado por un reparto destacable, con un Billy Magnussen que da una grima tremenda, Anna Lambe, Betty Gilpin, y sobre todo un Bill Burr magistral (Breaking Bad, El mandaloriano).
Solo espero que el boca a boca y el buen hacer de los participantes en esta obra sirva para que mucha gente (sobre todo las nuevas generaciones) tomen consciencia de este enorme problema y les empuje a tomar medidas, que sean capaces de escapar de las garras de la tecnología más odiosa y no seguirles el juego y convertirse en más carnaza. En definitiva, magnífica película que recomiendo a todo el mundo, no defrauda.

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