Retroreseña: EL SEÑOR DE LOS ANILLOS - LAS DOS TORRES (The Lord of the Rings - The Two Towers, 2002)

 


Todo un año hubo que esperar para poder continuar disfrutando con la epopeya del Portador del Anillo donde lo habíamos dejamos, a las puertas de Mordor. Pero por fin llegó el ansiado 18 de diciembre de 2002 (20 de diciembre en mi caso), cuando las luces de la sala se apagan tras el coñazo de los anuncios y los trailers, y aparece el logo de New Line.

El viaje continua
Con un espectacular comienzo, se retoma la acción en el momento en que Gandalf cae con el Balrog en el puente de Khazad-dûm, momento al que se llega con un majestuoso vuelo por (y a través de) las montañas Nubladas. Nos explican que Gandalf luchó largo tiempo contra el demonio del mundo antiguo hasta que finalmente logró vencerlo, aunque también supuso su muerte. No obstante Gandalf fue devuelto a la Tierra Media "para acabar la misión" para la que había sido enviado, pero en una versión mucho más poderosa, ya no es Gandalf el Gris sino Gandalf el Blanco, sustituyendo a un Saruman que ha caído en desgracia.

Frodo y Sam prosiguen su ominoso viaje rumbo a las tierras oscuras e infestadas de enemigos, pero pronto se toparán con un inesperado compañero de viaje. Llegamos a uno de los momentos culminantes de la trilogía, algo que, de no haber quedado bien, habría podido dar al traste con toda la producción (misma situación que se encontró George Lucas con su Yoda en el Imperio Contraataca). Aparece en escena Gollum... ¡y qué Gollum! 

Hola tessorosss...

Cobrando vida gracias a un magistral CGI y a un actor secundario del mundillo del cine británico, un tal Andy Serkins, que se calzó un traje ajustado de neopreno con un montón de sensores de captura de movimientos y consiguió interpretar a uno de los personajes más enigmáticos, difíciles y esquizofrénicos del cine moderno. El Gollum de Peter Jackson es mucho mejor que el Gollum que yo había imaginado tras leer la obra de Tolkien, mejor que la versión de las películas de animación de los 80, mejor que las ilustraciones de los dibujantes de manuales de rol o de cómics que había hasta la época. Es sencillamente genial. Feo, asqueroso, esquizofrénico, malo, pero que mueve a la compasión, la viva imagen de un pobre diablo caído en desgracia, obsesionado con su tesoro perdido, loco como una cabra... la versión de esta película me parece un acierto definitivo, la pieza que faltaba para conformar una obra genial.

Así pues los dos hobbits se topan con este despojo de criatura, y muy a su pesar tendrán que llevarlo con ellos como improvisado guía por los terribles caminos que llevan hasta Mordor. Gollum conduce a los medianos hasta la mismísima Puerta Negra, donde es evidente que no pueden pasar sin ser vistos. Cuando ya van a intentar entrar a la desesperada, Gollum les convence de que puede llevarles hasta un paso secreto por encima de las montañas, un paso que el muy canalla conoce muy bien y con el que trama deshacerse de los hobbits y así poder volver a hacerse con su tesoro.

La persecución de Merry y Pippin
Por su parte los tres compañeros de aventuras, Aragorn, Gimli y Legolas, comienzan una feroz persecución por las llanuras de Rohan en pos del batallón de Uruk-Hai, los orcos empoderados de Saruman que llevan a cuestas a Merry y Pippin pensando que son los medianos que portan el fantástico artefacto de poder élfico, para entregárselos a su amo.

La fotografía en esta parte de la cinta es sobrecogedora. Nueva Zelanda era el país perfecto para rodar la trilogía, con paisajes que van de la ciénaga y la llanura pelada más sobria a las impresionantes montañas y los exhuberantes bosques frondosos. Como todo en esta producción, los exteriores y las localizaciones están perfectamente escogidas, de nuevo un acierto.

Legolas ¿qué ven tus ojos de elfo?

Rohan y los Ents
Mientras tanto, los pobres Merry y Pippin son mortificados por sus captores, que van viendo como  sus perseguidores recortan la distancia. No obstante, al caer la noche los orcos deciden hacer un descanso en las lindes del antiguo bosque de Fangorn. En ese momento son atacados por un batallón de rohirrim, jinetes desterrados por el rey de Rohan, Théoden, que se encuentra poseído y obnubilado por los poderes de Saruman y de su lacayo Grima Lengua de Serpiente, un desagradable personaje interpretado por Brad Dourif, un actor que en su juventud estuvo nominado al Oscar por su papel del joven tartaja Bill en la magistral película de Milos Forman "Alguien voló sobre el nido del cuco". Por cierto que Dourif también pone la voz de Chucky (de casta le viene al galgo).

Los jinetes exiliados acaban pues con todos los orcos, pero los dos hobbits consiguen escapar internándose en el viejo bosque, donde conocerán a Bárbol, un Ent de la edad antigua, pastores de árboles capaces de moverse, pensar y hablar. La difícil papeleta de encajar un personaje de esta naturaleza es resuelta notablemente por los diseñadores gráficos de Jackson. Si bien en mi opinión es una de las pocas cosas de toda la trilogía que podrían haberse mejorado, la versión algo infantil definitiva de estos seres ancestrales cumple sin problema, y las escenas con cámara subjetiva desde lo alto del árbol parlante mientras va andando son todo un acierto. Así pues Bárbol salva de una muerte segura a los hobbits y los acogerá y protegerá, convirtiéndose en grandes amigos y determinará el destino de Isengard y de Saruman.

¡Burrárumm!

Los tres compañeros de cacería mientras tanto se encuentran con los jinetes de Rohan que han dejado tiesos a los orcos, y desesperanzados piensan que los dos medianos han caído en el fragor del combate, pero pronto encuentran un rastro que acabará llevándoles a Fangorn donde se toparán con el renovado Gandalf el Blanco. El reencuentro es uno de los momentos más jubilosos de la historia. Con su ayuda, liberarán a Théoden del hechizo de Saruman, y tratarán de convencerle de que haga frente al ejército de Uruk-hai que Saruman ha enviado a Rohan y que está arrasando todo lo que pillan. Sin embargo el rey de Rohan decide esconderse en una antigua fortaleza que siempre ha aguantado los envites de la guerra: el abismo de Helm, donde piensa que podrá resistir a las tropas de Saruman.

Théoden es interpretado por Bernard Hill, el capitán del Titanic de James Cameron, y en mi opinión es uno de los más sobresalientes de esta segunda entrega, con su ambigüedad arrogante, esa tristeza endémica de la raza humana de la Tierra Media... la secuencia del entierro de su hijo, rompiendo a llorar silenciosamente en presencia de Gandalf, uf, los pelos como escarpias.

Otro papel que me gustaría destacar aquí es el de la bella Miranda Otto, mujer de armas tomar. Al contrario que Hill, la interpretación de la australiana Otto ganará peso en la tercera entrega, donde para mí es una de las mejores del reparto. Pero ya aquí en Las Dos Torres, su papel de reprimida guerrera siempre relegada por los hombretones del Folde me parece muy bien llevado.

La ciénaga y El Abismo de Helm
Frodo, Sam y Gollum mientras tanto se dirigen al paso de Cirith Ungol, atravesando un tenebroso pantano plagado de muertos donde Frodo está a punto de sucumbir, una vez más. Sin embargo acaban consiguiendo atravesarlo, y Gollum aparentemente consigue librarse de su alter-ego maligno y confiar en el portador del Anillo, pero poco después son hechos prisioneros por las tropas de Gondor al mando del capitán Faramir, el hermano de Boromir, hijo menor de Denethor, Senescal de Gondor. Gollum consigue escapar de la muerte cuando es capturado, gracias a Frodo, pero la traición hace que vuelva a caer en su esquizofrenia loca, y ya no habrá marcha atrás.

Y así llegamos al momento culminante de esta segunda entrega de la trilogía. Sin lugar a dudas, la primera vez que se visiona la batalla del abismo de Helm, algo cambia en el interior del espectador. Con una mezcla de terror, de humor (ese pique de Gimli con Légolas a ver quién se cepilla más orcos...), es una batalla épica, epiquísima, son 40 o 50 minutos ininterrumpidos de plano tras plano en perfecta sincronización y ritmo.

Perdida toda esperanza, la última cabalgada desesperada a caballo del Rey Théoden con sus fieles guardaespaldas y con Aragorn, Légolas y Gimli, y la llegada con el alba de los rohirrim encabezados por Gandalf en el último segundo, con esa carga mítica ladera abajo "empujados" por los rayos del Sol, consiguiendo la victoria en el último momento sobre las despavoridas tropas de Saruman... en fin, si no saltas en la butaca es que tienes horchata en lugar de sangre.

¡Eorlingaaaas!

En la tercera entrega tendrá lugar la mayor batalla y más épica de toda la Guerra del Anillo a las puertas de Minas Tirith, pero esta batalla "menor" en el abismo de Helm marca sin duda y quedará para los anales como algo realmente revolucionario, no te cansas de verla una y otra vez, qué grande eres Peter.

Hablemos algo de Massive software, el programa de CGI utilizado para recrear la épica batalla. Propiedad de una empresa neozelandesa llamada Regelous, fundada por Stephen Regelous en los 90, el programa es un "generador de multitudes", cada individuo es un "agente" que, gracias a redes neuronales, reacciona al "entorno" que les rodea y es capaz de tomar decisiones autónomas, atacar cuando tiene un agente de signo contrario cerca, dejar de moverse cuando "muere", etc... El resultado es impresionante, y tras la trilogía de Peter Jackson ha sido ampliamente utilizado en series como Juego de Tronos, películas de Marvel (Los vengadores), etc.

La conquista de Isengard
Merry y Pippin mientras tanto no consiguen convencer a Bárbol  y al resto de los Ents para que tomen parte en la guerra que sacude la Tierra Media, para ellos es algo ajeno y que ya pasará, como tantas otras veces. Pero astutamente llevan al viejo pastor de árboles hasta los lindes de su bosque, donde puede ver con crudeza el horror que Saruman ha provocado talando y quemando los árboles a lo bestia. Así tiene lugar la última marcha de los Ents, donde a fuego y piedra arrasan con la retaguardia de Saruman y provocan la inundación y la destrucción de toda la industria de la planicie, dejando al derrotado istari aislado y encerrado en su torre acompañado únicamente de la sabandija de Grima.

Por su parte los dos medianos, acompañados de Gollum, consiguen convencer a Faramir durante el sitio de Osgiliath de que les deje partir para intentar concluir su misión. Por cierto notable interpretación hierática del personaje de Faramir del australiano David Wenham.

Faramir, capitán de Gondor. Por poco no la lía parda.

Conclusión
Y así llegamos al final de la segunda entrega. Con la misión principal en el aire, muy lejos todavía de Mordor y de poder cumplir con su cometido, el resto de los pueblos libres de la Tierra Media ha ganado una importante batalla y eliminado la amenaza de Isengard, pero Sauron y su ejército están intactos y su golpe será demoledor en Ithilien. Tocó esperar otro añito, para poder disfrutar de la conclusión de esta épica historia.

Las Dos Torres continúa en todos los aspectos la magistral primera entrega de la Comunidad del Anillo. Como dijo Boyero en su día, esta segunda película es "un coñazo importante como la primera", es decir, una puta obra maestra (todos sabemos que la escala de Boyero está invertida, sus unos son dieces y sus dieces son unos). Yo solo le veo una pega: debería haber durado una hora más.

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