UNA BATALLA TRAS OTRA (One battle after another, 2025)

 


Nos encontramos ante una crítica satírica (supuestamente graciosa) de la ultraderecha norteamericana blanca racista, machista, supremacista y rancia que todos conocemos y que está tan en boga, que sin embargo (en mi opinión) también acaba siendo una crítica al supuesto movimiento izquierdista que lo combate, al que se acaba tildando de inútil, inepto y falso. Encarnado en el personaje de DiCaprio, un supuesto líder revolucionario de izquierdas que no hace prácticamente nada bien y siempre está colocado, Paul Thomas Anderson (Boogie Nights, Magnolia, Pozos de ambición) retrata desde el ángulo de la comedia una lucha desigual que a ratos consigue arrancar una sonrisa, aunque el tema no tiene mucha gracia la verdad. Eso sí, el resultado, en mi modesta opinión, es muy notable, y no te vas a aburrir (aunque Boyero diga lo contrario, como siempre).

Vamos con el destripe: como siempre, no sigas leyendo si aún no la has visto y no quieres perderte alguna que otra sorpresa (que las hay).

La película está claramente segmentada en dos partes, la primera cuenta las aventuras de los jóvenes revolucionarios que combaten contra el sistema, en concreto contra la dura política de inmigración estadounidense. Nos presentan a un grupo de antisistema encabezados por Perfidia Beverly Hills (una inspiradísima Teyana Taylor), su novio Bob Ferguson (un siempre resultón Leonardo DiCaprio, que está claro que es uno de nuestros mejores actores actuales), Howard Sommerville (Paul Grimstad) y Deandra (Regina Hall). Junto con un pequeño ejército de seguidores, se autodenominan "Franceses 75" y andan liberando inmigrantes retenidos y poniendo bombas en instalaciones gubernamentales. En uno de los golpes, Perfidia se topa con el comandante Steven Lockjaw (Sean Penn), el comandante racista y machista al mando de las fuerzas que custodian la frontera estadounidense con Mexico. Ahí se entabla una chirriante relación entre ambos que acabará por perseguir a su futura hija y a Bob durante años. Destacable la interpretación algo exagerada (como siempre) de Penn como el repugnante Lockjaw. Hasta aquí bien, una película de acción buena con algo de comedia negra.

Luego la película da un salto de 16 años y se convierte en otra cosa. Yo no sé al resto, pero a partir de aquí, con la incorporación de un buenísimo Benicio del Toro con un papel de un delirante maestro de kung-fu, la conversión de DiCaprio en un despojo de lo que era y Penn que ha medrado hasta convertirse en General, la película adquiere unos tintes "Tarantinescos" que me encantan. A ratos me parece estar viendo la última de Tarantino (pido perdón por la ofensa). Por cierto sobresaliente actuación de la joven Chase Infiniti (vaya nombre, memorable la búsqueda que he realizado "chase infinity filmaffinity" XD), actriz que viene de estrenarse en la serie "Presunto inocente" protagonizada por Jake Gyllenhaal, y que aquí encarna a Willa Ferguson, la hija adolescente de Perfidia y Bob que se ve envuelta en el destino de sus padres revolucionarios.

Y destaco el tramo final de la película, que se convierte en una road movie en toda regla (WTF!), con unas memorables escenas de persecuciones por las solitarias carreteras del desierto americano. Para mí, lo mejor del filme.

Como puntos negativos, sobre todo, y una vez más, esa plaga que asola últimamente todas las producciones cinematográficas: una "música" incidental absurdamente alta que molesta continuamente, en este caso con machacones acordes arrítmicos, llega un momento en que te entran ganas de salirte de la sala de verdad, no entiendo esa moda de los huevos. Todo el mundo pone por las nubes a Jonny Greenwood, y a ratos es cierto que tiene momentos muy buenos con la música incidental, pero el tema de soniquete constante durante minutos y minutos me parece un desatino monumental. 

Luego hay algún agujero de guion, no es que sean muy graves, pero podrían haberse pulido un poco... otro lastre de las producciones modernas: "pa' qué molestarse más, así mismo vale" :/   Por ejemplo, a cualquiera con dos dedos de frente se le ocurre que uno de los líderes de una organización superpoderosa y supersecreta, multimillonario, no va a ir a encargarse personalmente a eliminar al díscolo nuevo miembro, no será por recursos y sicarios profesionales que podría contratar (así le pasa al final claro). Tampoco queda nada claro cómo demonios sabe que Willa, que ha conseguido huir de una situación muy jodida, va en un coche blanco que ha robado, ni cómo es que aparece persiguiéndolo (¿arte de magia?), no sé, igual es que eso es lo de menos, para la mayoría. A mí me rayan estas cosas mogollón.

Pero bueno, tampoco lastra tanto una película que en mi opinión va a ser de lo mejor del año. La veo compitiendo y, posiblemente, llevándose algunos Oscar en la próxima edición.

Muy recomendable.

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