FAMILIA DE ALQUILER (Rental Family, 2025)

 


Una de las cosas más bonitas del cine es encontrarte con una película que te da mucho más de lo que esperabas. Pasa pocas veces, pero cuando ocurre es una experiencia muy satisfactoria.

Con Familia de alquiler me ha ocurrido eso. Es curioso que también me pasara en su momento con otro título que, a priori, puede resultar similar a esta obra, porque también trata de las andanzas y desventuras de un gaijin en Japón en tono de humor, como es Lost in translation (Sofia Coppola, 2003). Aquí también parece que va a ser un título ligero en clave cómica pero la película resulta ser mucho más profunda y sentimental.

Está dirigida por Hikari, una directora japonesa de cortometrajes que había actuado brevemente en Memorias de una Gheisa, y que viene de dirigir la notable miniserie Beef (Bronca). El ritmo lento pero seguro que imprime en este título, contando varias historias simultáneamente, tomándose su tiempo, es una delicia.

Vamos con algo de destripe (ojo spoilers)...

Un genial Brendan Fraser (celebrada resurrección profesional de este hombre) interpreta a Phillip Vanderploeg, un actor estadounidense afincado en Tokyo que trata de buscarse un futuro, aunque únicamente ha realizado papeles muy secundarios y de anuncios chorra típicos japoneses. La necesidad y la casualidad le lleva a dar con una agencia de "alquiler de suplentes", que pagan por horas a actores a cambio de interpretar un papel en la vida real de los clientes.

Con esa premisa, la historia va profundizando poco a poco en la vida de algunos de esos clientes, y pronto surgen los conflictos de intereses, las cuestiones éticas, los dilemas morales, los sentimientos intensos... me encanta este tipo de cine inteligente que transmite emociones puras sin titubeos y sin tapujos, "ahí te va eso, a ver cómo lo gestionas".

El reparto japonés es magnífico también...Takehiro Hira el dueño de la agencia, un entrañable Akira Emoto, un famoso actor jubilado que al final de su vida intenta cumplir un último deseo y viajar a la casa donde nació y pasó su niñez, vamos viendo de esta manera fugazmente a otros "clientes", cada uno de ellos necesitado de este extraño servicio que no deja de proporcionarles felicidad (aunque a veces se torne en todo lo contrario). Y así llegamos a Mia Kawasaki, una niña de 10 años que se ve involucrada en esta trama de engaños y montajes, interpretada por una espectacular Shannon Mahina Gorman, su química con Fraser es digna de ver.

En definitiva, una muy recomendable película, dura pero sensible y amable, que en estos tiempos que corren viene muy bien.



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