MICHAEL (2026)
Estamos ante el esperadísimo biopic musical del rey del pop, dirigida por Antoine Fuqua (The equalizer, Training day) que cumple sobradamente con lo esperado, está protagonizada por el sobrino del mismísimo Michael Jackson, Jaffar Jackson, quien cumple también con nota la suplantación de su mítico tío.
Vamos con algo de spoilers, aunque la historia sea conocida, mejor no seguir leyendo si tienes pensado verla...
La historia comienza con unos hermanos Jackson cuando todavía no eran conocidos, con un padre severo que los maltrataba psicológica y físicamente, pero que consigue que su chavalada acabe siendo famosa, formando el quinteto "Jackson 5". Esta parte ocupa el primer tercio de la película, unos años 60 y 70 magníficamente recreados, con un pequeñajo llamado Juliano Valdi que merece un Oscar para él solo, qué manera de cantar. Cuando Michael, que siempre ha destacado por encima de sus hermanos, se hace mayor y quiere emprender su carrera en solitario, es cuando comienzan los problemas y su posesivo y siniestro progenitor maniobrará en las sombras para atarle a "la familia".
El ritmo de la película es muy bueno, con saltos temporales y deleitándose en los principales temas del cantante (la recreación de la grabación del mítico videoclip de Thriller es sublime), la historia nos va trasladando por la evolución de Michael Jackson, hasta convertirse en un icono mundial sin parangón... momento en que finaliza la película y nos deja con toda la miel en los labios. Sí, estamos ante una de "esas" películas que son dos partes. Y eso es lo peor de la película, saber que ahora hay que esperar un par de años hasta que podamos continuar donde se quedó el relato, en fin, es lo que hay. El parecido de Jaffar con Michael es notable, hay ratos en que asusta el parecido, sobre todo cuando se pone las gafas de sol, aunque en otras ocasiones se desvanece la magia en algunos primeros planos y, sobre todo, en las coreografías en el escenario, que sin desmerecer al sobrino no llegan ni de lejos a los movimientos y cadencia del mítico Michael.
El resto del reparto cumple sobradamente, para mí destaca el papel del veterano Colman Domingo (Candyman, Rustin), que se mete en la piel del tiránico patriarca Jackson a la perfección, hasta el punto de desear que le caiga un piano encima, y KeiLyn Durrel Jones, proveniente del mundo de las series (Better call Saul, Succession), que borda un carismático guardaespaldas del joven Michael.
En conclusión, un esperadísimo biopic musical que no defrauda y que hará las delicias de los fans de Michael Jackson, y de aquellos que no éramos tan fans pero admirábamos su arte, sin duda un genio irrepetible.
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