LA ODISEA (The Odyssey, 2026)

 


La historia más grande jamás contada interpretada por uno de los mejores directores actuales, especialista por saber contar historias complejas magistralmente, había ganas de ver el resultado... y no defrauda.

Fiel al espíritu de la obra inmortal de Homero (hay que pronunciar Homerós según los expertos), Christopher Nolan consigue relatar en algo menos de 3 horas el grueso de la historia, tomándose sus licencias artísticas y cinematográficas por supuesto, pero muy acertadas en mi opinión. Vamos al grano, como siempre en este momento recomiendo no seguir leyendo para evitar ser salvajemente espoileado (no en cuanto a la historia, de sobra conocida, pero sí en cuanto a la forma, que sorprende y no poco).

En todo lo alto de la cresta, Nolan se ha rodeado de muchos de sus colaboradores habituales, y ha añadido unos cuantos actores muy bien escogidos (sin duda el casting de la película es uno de los aciertos, aunque claro lo tenía fácil: prácticamente la totalidad de los actores y actrices están deseando salir en una peli de Nolan ahora mismo). Con su maestría narrativa ya demostrada en películas como Oppenheimer (2023), Origen (Inception, 2010) o Memento (2000), nos cuenta utilizando varios hilos narrativos paralelos los avatares de Odiseo (Ulises para los amigos latinos), recopilados hace más de 3000 años por el inmortal poeta griego, por cierto, por lo que cuentan los estudiosos de la época Homero no sabía leer ni escribir, era un aedo (poeta que cantaba epopeyas acompañadas de un arpa o instrumento de cuerda), y lo que hizo fue recopilar leyendas e historias inconexas que circulaban de boca en boca por la Grecia clásica y juntarlas dándoles un nexo argumental que acabó convirtiéndose en La Ilíada, La Eneida y esta Odisea, muy probablemente escritas por una de las hijas del propio Homero que se sabe que era escriba (profesión muy rara por entonces).

Volviendo a la película, que es lo importante aquí, Nolan consigue respetar la estructura y muchos de los elementos más importantes que quería transmitir la obra de Homero: el respeto a la tradición antigüa y "la ley de Zeus", la épica de las gestas guerreras clásicas, la aventura y la imaginación desaforada que intenta sorprender al lector (u oyente)... y lo hace sin conseguir un "truño", que es lo que conseguiríamos la mayoría de los que osáramos narrar la Odisea original. Es fascinante cómo se pasan las tres horas en un suspiro, y nos mantiene en vilo y emocionados con sus planos y sus secuencias. De todos los cantos que aparecen, uno de los más notables por su concreción y emotividad es el del canto de las sirenas, apenas dos minutos de rodaje que te ponen un nudo en la garganta y tocan la fibra con una narrativa atemporal, que tanto valía para la Grecia de hace 3000 años como para los tiempos actuales. Un genio, Nolan.

Otros pasajes notablemente trasladados son el encuentro con el gigante cíclope Polifemo (parece ser que rodaron en la isla real en que presumiblemente se basó Homero para su canto), un terrible pasaje en el que parece cobrar vida por unos instantes el atroz cuadro de Goya "Saturno devorando a su hijo", acentuado por el atronador sonido en la cueva (luego vamos con el famoso asunto del sonido atronador de Göransson), y sobre todo el encuentro con la bruja Circe, majestuoso ejercicio de terror psicológico acompañado de unos efectos especiales sutiles y artesanales que ponen los pelos de punta. Por cierto, magistral Samantha Morton, la nominación a los próximos Oscar es segura, veremos si consiguen arrebatarle el merecidísimo premio.

¿Parecido razonable? No sé Rick... vamos a llamar a nuestro experto en arte

Por poner algo en el otro lado de la balanza (difícil reto), hay un par de licencias históricas algo arriesgadas que son explicables, pero que pueden hacer levantar la ceja izquierda a más de uno, la mayor de ellas la de Helena de Troya y Menelao, en este punto es donde la película más "casi hace aguas". Sobre Lupita Nyiong'o y la famosa polémica de utilizar una actriz de color para el papel, bueno, Nolan tendrá sus motivos para convertir una historia "cien por cien de griegos blancos" en algo multiracial, como bien dice mi sobrina "es como lo de que la reina Carlota sea negra en Los Bridgerton", el caso es que personalmente no me molesta, pero para los más puristas es muy difícil digerir la existencia de personas de raza negra (que no fueran esclavos) en esa sociedad ultraracista y clasista como era la Grecia clásica. Arriesgada jugada Christopher...

El final "alternativo" que propone a la obra también puede suscitar alguna que otra protesta, pero a mí me parece un buen apaño a la "papeleta" de la obra original, que después del reencuentro de los esposos eternos se embarca en otro canto con más peleas (los parientes de los pretendientes exterminados), con Atenea manifestándose y poniendo paz entre las partes... entiendo que Nolan haya buscado algo rápido, cómodo y bonito como el exilio en compañía del ser amado. Nada que objetar.

Vamos con el reparto, magnífico, excepcionales todos, incluso "el eslabón más flojo del reparto", como he leído llamar a Tom Holland, consigue un Telémaco algo soso pero digno, no se por qué me quedo con la sensación de que se podría haber explotado mucho más su papel protagonista, y no se si es por su interpretación, por el enfoque que dan a su personaje o por alguna otra cosa... pero bueno cumple con creces su cometido. Matt Damon está sobresaliente, ese toque reconcomido que da a su personaje, constantemente atormentado por las consecuencias de sus actos, le da un aura de solidez a toda la historia. Acompañándole están un increíble Himesh Patel (Tenet, No mires arriba) y John Leguizamo, magnífico amigo fiel hasta la muerte. Penélope está interpretada por una maravillosa Anne Hathaway, después de varias películas encadenadas en las que firma unas interpretaciones geniales, no me queda más remedio que perdonarla por aquella catwoman que perpetró (precisamente con Nolan), sufridora pero digna esposa paciente, tejiendo y deshaciendo por las noches, sabe dominar los primeros planos sin duda. Bravo Hathaway. El resto del reparto no desentona con estas grandes interpretaciones, Robert Pattinson (de nuevo demostrando su descomunal capacidad camaleónica) como el miserable pretendiente Antinoos, John Bertnhal, que siempre que aparece en pantalla deja su particular personalidad arrolladora y aquí lo demuestra de nuevo, la ya mencionada Samantha Morton, Ben Safdie, el polémico actor transgénero Elliot Page (tremenda interpretación como muerto clarividente), Ryan Hurst, Corey "tocapelotas" Hawkins... uno tras otro, excelentes, y dejo como mención especial para el final a las dos actrices que a pesar de tener papeles menores, brillan con luz propia el ratito que salen en pantalla: Zendaya como representación de la diosa Atenea, es notoria la naturalidad con la que interpreta esta mujer, da igual que sea adolescente alocada que líder de tribu nómada o diosa griega, impresionante, y Charlize Theron como diosa Calypso, siempre es un placer ver a la sudafricana barra estadounidense en pantalla, y aquí borda un difícil personaje.

¿Quién ha dicho que soy un pésimo Ulises?

Vamos con el tema del sonido. El ya tradicional atronador ruido que Nolan introduce en sus películas en las escenas clave se manifiesta con brutal intensidad en esta película. El aullido desgarrador de Polifemo en la caverna, el rugido de los truenos en medio del fragor de la ira de Zeus y Neptuno castigando la embarcación de los griegos, el estrepitoso estruendo de las torres de Troya desmoronándose en escombros... Ludwig Göransson se da un festín en esta obra, y yo tengo sentimientos encontrados al respecto, es cierto que llega a resultar molesto, incluso doloroso, ese nivel de decibelios castigando los nervios auditivos pero por otro lado, ¿no es parte de la experiencia que se quiere transmitir? Sin ese añadido quizá el Polifemo no resultaría tan aterrador ni el naufragio tan realista y tan angustioso. No sé, creo que prefiero sufrir con el sonido tomándolo como parte del cuento, es un peaje que hay que pagar para escuchar los cuentos del gran cuentacuentos que es Christopher Nolan, igual que hay que aguantar a los niños que invariablemente siempre mete Spielberg en sus películas. Sin eso, no serían ellos.

Sos voy a dejar sorderas con mis trompetillas...

Poco más que decir, está claro que la película, sin llegar a ser la obra maestra que esperaba, al final no es "la película de la década", pero sí una de ellas. Gracias Homero, gracias Nolan, esto es cine.

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