STREET FIGHER (2026)
Vamos por partes, no creo que se pueda hacer mucho spoiler en este tipo de obras, pero por si acaso ya sabes...
Partiendo de la sobreexplotada premisa del alumno aventajado y el sensei duro pero bonachón, la película presenta mediante flashbacks con animación tradicional la historia de los dos protagonistas, atormentados por el alto coste para alcanzar su perfección. A partir de este sencillo leit-motiv la película deriva sorprendentemente bien por campeonatos de combate mundiales, países con malvados dictadores y misticismo, con diálogos muy buenos y resultones, va derecha al grano (lo cual es uno de sus mayores aciertos) y se deja de tonterías.
Está dirigida por Kitao Sakurai, japonés/estadounidense bastante desconocido (al menos para mí), que viene del mundo de las series. Está acreditado en el Dogma de Kevin Smith, pero ni idea de por qué. Resuleve con pericia la trama con un reparto muy acertado (notable el vestuario y los efectos especiales, a veces te parece estar viendo una partida auténtica al arcade original, como el duelo entre Ryu y Honda en la sauna). Protagonizada por Noah Centineo (Black Adam, Union County) y el japo guaperas Andrew Koji (Bullet Train, la magnífica serie Warrior), el resto del reparto encaja al dedillo y bordan unas difíciles interpretaciones de personajes tan bizarros como Chun-Li (Callina Lang), Guile (Cody Rhodes) o Vega (Orville Peck), y el maravilloso Blanka de Jason Momoa (obrigado!). Mención especial también para David Dastmaltian como el malvado dictador Bison, actorazo que ya habíamos disfrutado en el Oppenheimer de Nolan, siempre rodeado de buenorras uniformadas y/o con coletas, para solaz de los más frikis.
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| Portentosa adaptación de los personajes del videojuego original |


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